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12 Nov 2019

Dos pacientes visitan a los estudiantes de tercero de Enfermería para contarles su experiencia con el dolor crónico

Publicado en Enfermería

La Universidad Europea contó con Ana José, profesional de la salud y paciente de Quistes Tarlov e Itziar, enfermera y también paciente, para que, a través de su experiencia personal con la enfermedad, contaran a los estudiantes de Enfermería cómo es vivir con Quistes de Tarlov, una enfermedad poco frecuente que se caracteriza por sacos llenos de líquido que en la mayor parte de los casos se localizan en la parte baja de la columna vertebral.

Los quistes no causan síntomas, pero si comprimen las raíces nerviosas pueden causar síntomas como dolor en la región lumbar, ciática, pérdida del control de la vejiga (incontinencia urinaria), dolor de cabeza (debido a alteraciones en la presión del líquido cefalorraquídeo), constipación, disfunción sexual y diminución de las sensaciones o del control de los movimientos de las piernas y de los pies.

Ana José abordó la incertidumbre ante el diagnóstico y el tiempo que transcurre hasta que algún especialista es capaz de hacer un diagnóstico claro. Refiere que ese periodo de duda sin conocer que está ocurriendo en tu cuerpo es muy difícil de asimilar y las enfermeras tienen un papel crucial para empatizar con los pacientes ya que el camino de sufrimiento que tienen los pacientes hasta el diagnóstico es muy importante según nos comentaban nuestras invitadas.

Itziar recalcó la importancia de tomar conciencia de que el dolor es algo muy personal y subjetivo, haciendo énfasis en que los profesionales no deben juzgar dicho dolor, tienen que evaluarlo y tratarlo como si fuera una constante vital más según las guías y recomendaciones con evidencia científica.

Ambas concienciaron sobre la necesidad de cuidar la salud mental en este tipo de patologías difíciles de diagnosticar y de sobrellevar en el día a día. No es la función de los enfermeros juzgar sino cuidar.

Ana José e Itziar están utilizando Internet, en especial las redes sociales, para hacer visible la enfermedad y además potenciar así el apoyo entre iguales y una mayor investigación de esta patología donde el dolor crónico juega un papel importante e incluso incapacitante.